LACTANCIA MATERNA
¿Estás viviendo la lactancia con dudas, dolor o inseguridad?
No tienes que hacerlo sola.
Te acompañamos para que vivas la lactancia con confianza, información y tranquilidad. Estamos contigo en cada paso, resolviendo tus dudas y ayudándote a entender lo que está ocurriendo en tu cuerpo y en el de tu bebé.
ASESORÍA EN LACTANCIA MATERNA
¿Y si vivieras la lactancia con seguridad y sin miedo?
Si la lactancia materna es tu elección, enhorabuena!!! Vas a hacerle a tu bebé un regalo para toda su vida.
La lactancia es una etapa maravillosa, pero no siempre es un camino sencillo. Puedes encontrarte con molestias en el pecho que te generan dolor, inseguridad y dudas… ¿podré seguir amamantando?, ¿será normal este dolor?, ¿coge suficiente peso mi bebé?, ¿mi leche será buena?
Cuántas dudas ¿verdad?…. Lo importante es estar bien asesorada, que puedas resolver tus dudas y sentirte acompañada en el camino, no desistas, eres capaz, siéntete empoderada la mayoría de estas situaciones tienen solución con un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado.
PATOLOGÍA MAMARIA DURANTE LA LACTANCIA
La lactancia es una etapa maravillosa, pero no siempre es un camino sencillo. Muchas madres se encuentran con molestias en el pecho que generan dolor, inseguridad y dudas sobre si podrán seguir amamantando. Lo importante es saber que la mayoría de estas situaciones tienen solución con un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado.
Síntomas más frecuentes
- Dolor en el pecho o en el pezón durante o después de la toma.
- Enrojecimiento o calor local en una zona de la mama.
- Bultos o zonas duras que no desaparecen tras la toma.
- Fiebre y malestar general, que pueden indicar una infección.
- Grietas o heridas en el pezón, muy dolorosas y que dificultan la lactancia.
Patologías más comunes en la lactancia
- Ingurgitación mamaria: exceso de leche que provoca tensión, dolor y pecho duro.
- Obstrucción de un conducto: aparece como un bulto doloroso que puede inflamarse.
- Mastitis: inflamación de la mama, a veces acompañada de infección, fiebre y malestar general.
- Absceso mamario: acumulación de pus por una mastitis no tratada, que requiere intervención médica.
- Grietas en el pezón: pequeñas heridas que causan dolor intenso y pueden complicar la lactancia.
Tratamiento y abordaje
El tratamiento depende de cada caso, pero suele incluir:
- Técnicas manuales de fisioterapia para facilitar la lactancia: drenaje linfático, masajes mamarios específicos, ultrasonidos.
- Radiofrecuencia Indiba: Es un método seguro y no invasivo, se puede aplicar durante la lactancia y directamente sobre la mama, acelera la recuperación de los tejidos y favorece la circulación local.
Me duele el pecho, ¿es normal?
Es muy común que al inicio aparezcan molestias. Pero el dolor mantenido, el que te hace apretar los dientes o temer cada toma, no debería normalizarse.
A veces duele porque el agarre no es profundo. O porque la postura te está tensando más de la cuenta. O porque hay una pequeña dificultad que se puede corregir con ajustes muy concretos.
¿Te duele más al inicio de la toma? ¿Sientes pinchazos, quemazón o el pezón sale “aplastado” o en forma de lápiz de labios? ¿Notas grietas, sensibilidad extrema o el pecho se queda duro y cargado?
Cuando hay dolor, el cuerpo se tensa. Y cuando el cuerpo se tensa, la toma suele empeorar. Por eso, cuanto antes se revise, más fácil es solucionarlo.
En la asesoría observamos una toma completa, revisamos postura, agarre, succión y señales del bebé, y buscamos la causa real para ayudarte con un plan claro: qué cambiar, cómo colocarte y qué hacer en casa para que vuelva la calma.
La idea no es “aguantar”. Es que puedas vivir la lactancia con seguridad.
Tu lactancia puede ser cómoda.
Y si ahora duele, hay motivos… y casi siempre, solución.
Mi bebé no coge bien el pecho, ¿qué puedo hacer?
Lo primero: respira. Que ahora no esté siendo fácil no significa que no vaya a funcionar.
Cuando un bebé no consigue un agarre eficaz, pueden aparecer tomas muy largas, dolor, chasquidos al succionar, pérdida de leche por la comisura o la sensación de que nunca queda satisfecho.
Y entonces llegan las dudas.
¿Lo estoy haciendo mal? ¿Mi bebé no sabe succionar? ¿Será que no tengo suficiente leche?
En la mayoría de los casos, no es una cuestión de capacidad, sino de ajuste.
A veces necesitamos revisar la postura. O facilitar que el bebé abra más la boca. O valorar si hay tensiones en su cuello o mandíbula que estén dificultando el agarre.
En consulta observamos una toma completa, analizamos cómo coloca la lengua, cómo sella el pecho y qué señales está dando tu cuerpo. Te enseñamos pequeños cambios prácticos que puedes repetir en casa con seguridad.
No se trata de hacerlo perfecto.
Se trata de encontrar la forma que funcione para vosotros.
Con la orientación adecuada, muchos problemas de agarre mejoran en muy poco tiempo.
Tu bebé puede aprender.
Y tú también.
Siento que no tengo suficiente leche, ¿cómo sé si está bien alimentado?
Esta es una de las dudas más frecuentes. Y también una de las que más angustia genera.
Porque la leche no se ve. Y cuando algo no se ve… aparecen las inseguridades.
¿Se quedará con hambre?, ¿Si pide tan a menudo es porque no es suficiente?, ¿Y si mi cuerpo no está produciendo lo que necesita?
La percepción de “poca leche” no siempre significa que realmente la haya.
Para saber si tu bebé está bien alimentado no nos guiamos por sensaciones, sino por señales objetivas:
-
Aumento de peso adecuado.
-
Número de pañales mojados al día.
-
Succión eficaz y rítmica.
-
Estado general del bebé tras la toma.
Muchas veces las tomas frecuentes son normales. La leche materna se digiere rápido. Y además, el pecho no es solo alimento: también es regulación, consuelo y vínculo.
En consulta valoramos la producción, observamos una toma completa y resolvemos tus dudas con datos claros. Si hay algo que ajustar, lo trabajamos. Y si todo está funcionando, te lo confirmamos para que recuperes tranquilidad.
Tu cuerpo está diseñado para alimentar a tu bebé.
Y con la información adecuada, la seguridad vuelve.
No estás sola en esta duda.
Y no tienes que vivirla en silencio.
Tengo grietas o mastitis, ¿debo dejar la lactancia?
Cuando aparece dolor, inflamación o fiebre, lo primero que surge es el miedo.
¿Estaré haciendo algo mal?, ¿Debo parar para que el pecho se cure?, ¿Es peligroso seguir dando el pecho?
En la mayoría de los casos, no es necesario suspender la lactancia. De hecho, muchas veces mantener las tomas ayuda a mejorar la situación.
Las grietas suelen estar relacionadas con un agarre superficial o una postura que necesita ajustarse.
La mastitis, por su parte, puede aparecer cuando hay una obstrucción, un vaciado incompleto o una sobrecarga mantenida.
Lo importante no es aguantar el dolor.
Es identificar la causa cuanto antes.
En consulta valoramos el estado del pecho, revisamos el agarre, te orientamos sobre el vaciado adecuado y, si es necesario, pautamos medidas específicas para aliviar la inflamación y evitar complicaciones.
Cuanto antes se interviene, más rápida suele ser la recuperación.
Tu cuerpo no te está fallando.
Te está avisando.
Y con el acompañamiento adecuado, puedes aliviar el dolor y continuar la lactancia si así lo deseas.
¿Y si me siento desbordada emocionalmente?
La lactancia no es solo un proceso físico. También es emocional.
Y a veces pesa.
El cansancio acumulado. Las dudas constantes. La sensación de no estar haciéndolo “lo suficientemente bien”. Las expectativas propias y ajenas.
¿Por qué lloro sin saber muy bien por qué?, ¿Por qué me siento culpable si algo no sale como esperaba?, ¿Es normal sentirme así?
Sí. Es más frecuente de lo que imaginas.
El posparto es una etapa de cambios intensos: hormonales, físicos y vitales. Y sostener a un bebé mientras tú también estás aprendiendo puede resultar abrumador.
Aquí no solo revisamos la técnica. También escuchamos lo que te está pasando.
Tienes derecho a sentirte cansada. A tener dudas. A necesitar apoyo.
Acompañar la lactancia es acompañar a la madre.
Y pedir ayuda no es un signo de debilidad.
Es una forma de cuidarte para poder cuidar.
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